Entre los múltiples talentos de Neb Kovacevic, de 41 años, está encontrar oportunidades de negocio en pueblitos remotos, emprender y resistir la incertidumbre de hacerlo, comprender las necesidades de las empresas contemporáneas y proponer soluciones tecnológicas que pueden resolverles la vida y decir la palabra “merequetengue” sin titubear, pese a su origen francés.
Kovacevic estudió Economía e Inglés en la Universidad París X. A los 23 años decidió cambiar su residencia a México, en donde inició su carrera laboral como ejecutivo comercial en Buró de Crédito. En este lugar, Neb trabajó durante el boom microfinanciero y atendió a las representaciones de bancos extranjeros.
Aunque en Buró de Crédito encontró un trabajo estable y seguro, siempre tuvo el sueño de emprender. “Lo quería hacer desde niño. En mi infancia, solía vender mis juguetes para comprar otros juguetes. Siempre tuve la idea de hacerlo alguna vez”, explica.
Nkonect: convertir una idea en realidad
kiban inició siendo Nkonect, una empresa dedicada a limpiar las bases de datos que distintas empresas debían entregar a Buró de Crédito cada mes. “En julio de 2009 me independicé y empecé a buscar clientes. Los primeros seis años fueron complicados porque yo me dedicaba a hacerlo todo: venta, prospección, atención al cliente, administración, operación. Más tarde contraté al primer empleado y nueve meses después, pude rentar la primera oficina de kiban, en la Zona Rosa de la Ciudad de México”, recuerda.
De 2009 a 2012, el negocio creció muy rápido: hubo muchos nuevos clientes y el equipo comenzó a crecer. En 2012 se integró Alexandre Grin, hoy COO de kiban. “Para mí fue increíble que algo que tuve en mi mente, de pronto ya era real, existía, y lo usaban las empresas”, dice. Y desde entonces, los logros de kiban no han parado. “Hemos tenido diversos hitos, como tener una oficina en Reforma, contar con más de 100 clientes, sostener una empresa respetada en el medio, una compañía con valores hacia los colaboradores, poder firmar empresas multinacionales, unicornios y fintech enormes”.
Ser CEO de kiban
Para Neb, uno de los principales retos de dirigir kiban ha sido permanecer actualizado, especialmente porque ésta es una empresa tecnológica que puede caer rápidamente en la obsolescencia. “A veces es complejo fomentar en todos la idea de que hay que cambiar, que no podemos trabajar siempre de la misma forma, no podemos tener siempre el mismo producto”, asegura.
Un segundo reto es tener la capacidad de cambiar “el switch” varias veces en periodos de horas. “En un lapso puedo hablar con Cindy, la Head of Marketing, sobre un tema de mercado; después con Ollin, la Head of Content, sobre contenido; más tarde con Karyna, sobre algo de administración o con Alex, sobre asuntos organizacionales”.
Otro gran desafío es, sin duda, tener la solvencia para resolver los gastos del día a día. “Siempre tener dinero para pagar la luz, las facturas, a los colaboradores y poder seguir en este proyecto. Este es un reto para cualquier CEO”, asegura Kovacevic.
Además, es fundamental conservar una postura de humildad en todo momento. “Los clientes no nos deben nada, nosotros les debemos todo, debemos estar constantemente a la escucha, al servicio, debemos entender que ellos son la razón de ser”, explica. El CEO de kiban señala “siempre hay alguien más grande o eficiente que nosotros, por eso siempre tenemos que intentar mejorar”.
A pregunta expresa sobre cómo definiría Neb Kovacevic la experiencia de ser CEO de kiban, el empresario francoserbio responde: “ser CEO de kiban es que todos te regañen porque no has hecho tus tareas y aguantar sin quejarte”.
Una transformación mutua
Con el paso de los años, kiban ha vivido distintos cambios: inició siendo Nkonect, ha integrado diversos servicios, se ha convertido en el hogar de más de 20 personas y hoy ofrece diversos servicios en una plataforma en la nube llamada kiban cloud. Pero no sólo kiban ha cambiado, también su CEO ha experimentado diversas metamorfosis. “Ahora le doy más libertad a todos. Aunque no lo parece, tengo más paciencia porque crecer una empresa cuesta tiempo y dinero. También ahora puedo aceptar más fácil si algo no funciona de nuestro lado. A veces no es que los clientes no entiendan, es que hay algo que no estamos explicando bien”, asegura.
Hoy kiban se encuentra en un momento de madurez, en el que se reciben día a día los frutos de haber fortalecido los procesos internos. “Estamos consolidando nuestras propuestas y cada día tenemos productos más robustos. Además estamos subiendo nuestro nivel con la certificación ISO270001. Estoy muy contento con la empresa”, señala.
A corto plazo, kiban seguirá consolidándose como una aplicación para toda la gestión financiera de las empresas y se llevará a cabo un rediseño de klin, su producto más longevo. A futuro, Neb intentará crecer más, abrir la plataforma a todo tipo de empresas y seguir mejorando los servicios para que realmente se convierta en una plataforma integral.
En retrospectiva, el negocio que surgió como una idea en la mente de Neb hace 17 años hoy es una empresa de trayectoria sólida, que sostiene a más de 20 familias y que tiene todo un futuro por delante. Neb tampoco es el mismo que un día dejó las filas de Buró de Crédito para seguir una corazonada: en esta historia, kiban se volvió grande de la mano de Neb y Neb de la mano de kiban.






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